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Porque:

  • El alumnado sufre carencia de saberes y habilidades en materias básicas

  • Segregan a los estudiantes. Concentran los recursos en los segmentos más favorecidos.

  • Desregulan el trabajo docente

Hay suficientes evidencias de que estos programas, llamados bilingües –aunque no lo son-, están acarreando graves problemas:

Aumentan los problemas de aprendizaje, por el mero hecho de no hacerse a través de la lengua materna. Se dificulta el apoyo familiar al estudio. El alumnado que no tiene a su alcance clases particulares se encuentra en una situación de desventaja.

No existe una inmersión lingüística en el idioma extranjero, ni en lo que se refiere a las familias, ni a través de los medios de comunicación. El dominio del inglés se alcanzaría, igualmente, mediante unas horas semanales de refuerzo o una estancia veraniega en el extranjero. Por el contrario, el dominio del castellano por el alumnado se ve menoscabado con estos programas.

Los programas bilingües agudizan una segregación del alumnado según su posición social y cultural. Por un lado, los centros que no se adhieren a la red bilingüe tienden a recoger al alumnado más desfavorecido. Por otra parte, en el seno de los mismos centros bilingües, se crean itinerarios desde etapas muy tempranas. Estos programas hacen una redistribución al contrario de lo que sería necesario: quitan al pobre para dárselo al rico. Los recursos que deberían destinarse para atender a la diversidad y contribuir a superar los desfases del alumnado más necesitado se detraen, volcándolos sobre una pretendida élite.

Reducen y simplifican contenidos en áreas como las Ciencias Naturales o Sociales. El conocimiento de estas materias se reduce a una sucesión de vocablos e ideas muy simples, lo que dificulta la adquisición de un sentido crítico y un método riguroso de comprensión de la realidad. La formación artística y la educación física son relegadas a un papel totalmente secundario. Nos alejamos cada vez más del ideal de formar integralmente al alumno como persona.

Se han implementado estos programas sin disponer del personal necesario para impartirlos. Las necesidades se han cubierto a costa de distorsionar los mecanismos objetivos de provisión de plazas -tanto el Concurso de Traslados de los funcionarios de carrera, como la ordenación de listas de interinos-. Se ha primado la posesión de Certificados de idiomas sobre la experiencia docente o cualquier otro criterio. La generalización de los programas bilingües ha acarreado la inestabilidad de las plantillas, la reducción del papel del tutor de primaria como referente esencial, o la introducción de materias afines inverosímiles en secundaria (se ha denunciado el caso de profesorado no habilitado de Plástica, Música o Educación Física que, para mantener su horario, debe impartir Matemáticas).

Por todo ello, el STEM propone:

1º. Parar inmediatamente la extensión de la red de centros bilingües, máxime cuando se está realizando sin el respaldo mayoritario de las comunidades educativas. Proceder a un desmontaje controlado de estos programas.

2º. Fomentar el aprendizaje de idiomas extranjeros mediante el refuerzo horario del inglés y la presencia de segundas lenguas dentro de la optatividad de la Secundaria Obligatoria.

3º. Fomentar los programas de intercambios internacionales, tanto de estudiantes como de profesorado.

4º. Reforzar la oferta de las Escuelas Oficiales de Idiomas, eliminando las elevadas tasas de matriculación y examen introducidas por la Consejería.

Para más información:

Un estudio en el que participa la Universidad Carlos III de Madrid analiza el impacto de la educación bilingüe en Primaria. Septiembre 2016

Informe sobre bilingüísmo realizado por Acción Educativa. Octubre 2017

Evaluación de un programa de educación bilingüe en España: El impacto más allá del aprendizaje del idioma extranjero. FEDEA y Universidad Carlos III de Madrid. Septiembre 2013

Otra lectura de las cifras de la Comunidad de Madrid sobre bilingüísmo. Babelred21. Febrero 2017

Desigualdad y falta de evaluación, entre los problemas de los programas bilingües. El Diario de la Educación. Febrero 2017